| |
|

|
EL POETA COMO DESPLAZADO: LAS PALABRAS A LA INTEMPERIE Peter Elmore
El número 35 de Hueso Húmero, el último del siglo, acoge un ensayo del escritor Rodrigo Quijano: "El poeta como desplazado: palabras, plegarias y precariedad desde los márgenes". La reflexión de Quijano se ocupa de los terrenos y los linderos de la poesía peruana iniciada después de los años 50, a la que no se puede agrupar bajo el rótulo de "poesía joven", pues ya ha transcurrido un buen par de décadas desde que la mediana edad asaltó a los poetas que la comodidad y el uso nos hacen llamar –con decimal simetría–de los 60 y 70.
Ambición panorámica no es lo que le falta a la mirada de Quijano. Su inquisición sobre la poesía peruana de los últimos cincuenta años parte de preguntarse cuál es el rasgo dominante de esta en los 60 y los 70 (según él, se trata "del tono conversacional o coloquial",36, y en menor medida de la "renovada mirada histórica",39); a partir de los 80, el descalabro del movimiento popular y el magma complejo de una cultura plebeya que privilegia lo visual y lo sonoro en sus diversas formas (entre las cuales se halla lo estrictamente oral) incitaría las búsquedas de los poetas que a Quijano le importan más. Así, a partir de la línea —o grieta–divisoria de los 80, el crítico se interroga sobre las formas en las cuales la poesía puede encontrarse con un imaginario urbano, popular, informal e híbrido: el posible encuentro con ese universo lo percibe en las obras de poetas que, como Domingo de Ramos y Roger Santiváñez, pertenecieron al grupo Kloaka. El ensayista considera también las vicisitudes de la relación entre el poeta y el público: su veredicto es que, en la década de los 80, se exacerbó hasta el límite el aislamiento de los creadores, de modo que "el poeta y su oficio pierden un espacio determinado dentro de la sociedad" (36).
|

|
|
|