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POST-2000. NUEVA POESÍA PERUANA / Mirko Lauer, Mario Montalbetti
Lima 3.8.04.
Mirko: Pasó Lafferranderie con su libro (Lugares prácticos) y me entró la curiosidad por averiguar en qué tierras caía. Puesto de otra manera ¿en qué anda la nueva poesía, digamos del 2000 para acá? Un viaje al Virrey y algunas conversaciones me informaron de varios poetas que habían publicado (por primera vez) en estos años, entre ellos: Chirif, Coral, Bruno Mendizábal, Melgar, Higa, Herrera y otros, pero mi impresión es que, aún con los otros, esto no es sino la proverbial punta del iceberg, sobre todo en estos tiempos en que la diferencia entre imprimir poemas en tu printer y publicarlos no debe ser de más de 50 ejemplares. Seguro que hay mucho tráfico poético underground (en todo caso, así lo espero), pero al menos en lo que sale y puede conseguirse en las calles podríamos intentar una zambullida para ver qué hay. No con vocación de catastro poético pormenorizado sino de hacernos una idea de los temas, formas, excelencias más actuales. ¿Tienes nombres, poemarios, datos al respecto?
Mario
Lima 14.8.04
Mario: luego de tu carta del tres, y de nuestra conversación en el Sogo Room, algunas impresiones a vuelapluma sobre poesía peruana reciente. Esto a partir de los autores post-2000 que mencionas, y otros adicionales que tengo yo: Vélez, Piñeiro, Quiroz, Murrugarra, Crisólogo, Helguero, Espinosa, la lista se alarga. Algunos puntos:
° ¿Es una ilusión de la proximidad, o hay más poetas que antes? Se
ha vuelto exponencialmente más facil imprimir una plaqueta, lo cual ha derribado las vallas que levantaba el riesgo económico en el terreno de la edición, i.e. la oferta de poesía joven ha crecido, en la medida que se autoedita, por lo general a precios razonables. Las pocas editoriales de poesía han casi desaparecido, lo cual por algún motivo ha intensificado la exigencia automática de salir en letra de molde y debilitado la atención de la mirada crítica que representa la tradición. En algunas esquinas de Internet leo a jóvenes comentando a sus mayores, pero no al revés.
° No logro discernir algo parecido a un estilo de época que aloje y permita juicios comparativos, lo que fue el efecto de influencias como el ultraísmo español en los 10-20, Rilke & el surrealismo light en los 40-50, Cisneros en los 60-70 (¿se te ocurren otros?). Esto es la otra cara de la medalla
de la ausencia de un público con un gusto que tienda a la unificación,
lo cual a su vez mantiene las ventas bajas, tengo la sospecha.
° En medio de todo esto el nivel textual/retórico es bastante alto.
En unos casos menos que en otros, como siempre, aunque un efecto de la mejoría general es que los desniveles son menores. Esto no quiere decir mucho en sí mismo, pero sirve para preguntarse por qué
no hay más gente leyendo, más medios siguiendo, etc. Quizás una reflexión conexa es que la noción de calidad, que nunca estuvo muy clara para comenzar, está deslizándose hacia otro lado, como los
famosos paradigmas.
° Escribiendo lo anterior me acuerdo de una idea tuya, de hace unos tres o cuatro años: el tema de los géneros creativos se ha vuelto el de la velocidad, como una parodia de lo que exige el mercado (goods moving fast). En esa idea la plástica y la música eran "rápidas", como lo visual y lo auditivo, y la poesía terminaba siendo "lenta", acaso el más lento de los géneros.
° Esa lentitud lleva al asunto del famoso papel de la poesía (el papel
en blanco, como dice el cínico). Elaborando sobre tu hipótesis,
cuando la poesía era rápida, i.e. Maiakovski y los vanguardistas,
tenía un lugar en la plaza o en el labio exterior expansivo del
mercado. Cuando bajó la velocidad su espacio pasó a ser sobre todo un mundo editorial ad hoc: revistas, libros, reseñas. El grado cero de lentitud debe ser, me imagino, el mundo académico: la velocidad
de crucero decrece, la forma mejora, los temas se alquitaran hasta niveles hermenéuticos. Nótese que hasta los años 80 en el Perú
se escribía muchos poemas más o menos para que los escucharan grandes multitudes, aunque no las hubiera disponibles, pero de los años 90 para aquí son cada vez más los poemas que reclaman el
tête-á-tête.
° Cierto que para estas impresiones estoy pensando sobre todo en algunos poetas que me gustan más que otros, pero también en preocupaciones que me son más cercanas. Una idea que me reconforta: del 2000 para aquí los nuevos poetas que me resultan más interesantes están presentando textos sobre todo acerca de la vida cotidiana, en oposición a íntima, de un lado, y público/heróica, del otro. Vida íntima incluye también a una collera de poetas culteranos, no hermanados por el estilo sino por el repertorio de los temas (Martín, Piñeiro). Material PUC.
° Mi dream-team poético, es decir el que más se parece a lo que vengo sosteniendo, a estas primera alturas de la lectura: Rómulo Acurio, Roxanna Crisólogo, Micaela Chirif, Santiago del Prado (el Lucifer-sin-poemario en esta obra), Rafael Espinosa, Elma Murrugarra. Esto faltándome leer las últimas cosas de Emilio Lafferranderie, José
Carlos Yrigoyen, releer a Rubén Quiroz.
° Quizás la cosa cotidiana a la que me refiero comienza con la necesidad-de-decir-lo-que-no-se-debe-decir de cierta poesía femenina influida a su vez por los beats, por Elizabeth Bishop y otras mujeres-gárgola anglosajonas: Carmen Ollé, Giovanna Pollarollo, Rosella di Paolo, Doris Moromisato, Rocío Silva Santisteban, et al. La diferencia en los textos post-2000 es que hay una suerte de recuperación del tono juvenil, un tipo de pudor que la generación del 60 y la femenina de los 70/80 parecían haber matado para siempre.
° ¿Es sintomático de algo que los poetas post-2000 no hayan sido arrinconados en la prolongación de alguno de los esquemas de clasificación poética que conocemos? Nadie los ha generacionalizado, ni ellos han querido grupalizarse. Incluso los que editan revistas no se identifican a partir de ellas. Definitivamente es el final de la célula, la patota, la collera, la mesa de cantina, etc., pero tampoco parece haber mucho mercado para un lobo solitario. ¿Todo esto es bueno o malo?
° He estado hurgando un poco para ver si alguien ha estado escribiendo sobre tanta juventud, pero hasta ahora no encuentro. El comentario de Rodrigo Quijano en HH35 por definición no entra, puesto que es de 1999 hacia atrás. Quizás haya que preguntarle a algunos de los poetas mismos. De mis cosas, puedo aportar la reseña a un muy buen libro de Tatiana Berger, pero creo que también es anterior al 2000 (el tiempo vuela). Lo demás es un tormento perfecto de libros recibidos, leídos sin contexto, guardando algunos poemas e impresiones, pero sin tener dónde colocarlos a la larga.
° ¿Debemos leerlos? ¿Debemos promover su lectura? Quizás uno se debería preguntar más bien si todo el ejercicio de la poesía -la joven y la otra- sigue siendo "urgente", como lo describían los jóvenes de los años 70. O también preguntarse si los desencuentros son por culpa
del aparato fonador o del conducto auditivo. I grow old, I grow old / Todos los teléfonos me ponen on hold.
° Un último comentario, que requiere exploración, es la desaparición, al menos ante mis ojos, de la presión de jóvenes poetizando desde la provincia que hubo en otros decenios. No es que no estén, estoy seguro que están, pero creo que ya no hacen el hincapie que antes en el aspecto geográfico de su identidad.
Mario
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