hueso húmero 51
  ANÍBAL QUIJANO / Reabrir cuestiones que parecían resueltas. Una conversación con Aníbal Quijano
MIRKO LAUER / Poemas
ANTONIO JOSÉ PONTE / De este lado del muro
VICTORIA GUERRERO / Poemas
ANDRÉS POSADA / La proyección de la nueva música en América Latina: globalización y periferia
MÓNICA BELEVAN / Poema
FRANCESCA DENEGRI / Testimonio y subalternidad en India y en América Latina
GRACE PALEY / Adiós y buena suerte
ALICIA DEL ÁGUILA / Poemas
CAROLINA ORTIZ FERNÁNDEZ / Poesía "indígena" contemporánea y gestión cultural

En la Masmédula
JORGE CARRIÓN / La tradición nómada: ¿silenciada?
JULIO ORTEGA / Bitácora
PABLO QUINTANILLA / La movida filosófica en Latinoamérica y el Perú
ANTONIO JOSÉ PONTE / La viga maestra, el Tiempo
ROLAND BARTHES / La utopía
MARLON MENDOZA / Menos power, menos point: el Power Point
CARTAS DE VANGUARDISTAS A NICANOR DE LA FUENTE


Libros
JOSÉ IGNACIO LÓPEZ SORIA / De poetas y filósofos. A propósito de un poemario (Mazzotti) y un filosofario (Rizo-Patrón)
FIDEL TUBINO / Sobre Adiós a Mariátegui
ALBERTO VERGARA PANIAGUA / El movimiento indigenista en América Latina
CARLOS LÓPEZ DEGREGORI / Permitan hablar al viento: Hacia el final de Pablo Guevara
ALBERTO VALDIVIA BASELLI / ¿Es la muerte, acaso, una palabra?





CUATRO versiones de un poema de Elizabeth Bishop

Elizabeth Bishop nació en Worcester, Massachussets, en 1911. Luego de una infancia difícil (su padre murió siendo ella muy joven y su madre fue recluida en un institución para enfermos mentales) se crió con parientes en Canadá y Massachussets y asistió a Vassar College. Desde entonces sus constantes viajes (Francia, el Norte de Africa, España, Irlanda, Brasil) nutrieron su poesía con paisajes tan externos como exactos. Por muchos años fue editora de poesía del semanario The Nation y en 1949-50 fue Consultora de Poesía de la Biblioteca del Congreso (el equivalente a lo que hoy es la figura del Poeta Laureado). En 1955 recibió el Premio Pulitzer y e 1965 el National Book Award. Bishop enseñó poesía en Harvard y en la Universidad de Nueva York. Murió en 1979.

Dos figuras poéticas fueron decisivas en su formación: Marianne Moore y Robert Lowell. A diferencia del estilo confesional en boga (en especial Lowell), Bishop apeló a una poesía que recreaba el mundo externo, físico, de una manera impecable en lo técnico. Curiosamente, esto le daba a sus poemas un tono moral inconfundible. Publicó en vida ocho libros que apenas suman unos 100 poemas: North and South (1946), Poems: North and South, A Cold Spring (1955), Poems (1956), Questions of Travel (1965), The Ballad of the Burglar of Babylon (1968), The Complete Poems (1969), Poem (1973), Geography III (1977). Exista una recopilación póstuma: The Complete Poems: 1927-1979 (1983).

Bishop guardó inédito un número aun mayor de poemas por considerarlos imperfectos, borradores, ensayos que no pasaron su exigente celo editorial. Alice Quinn, editora de poesía de The New Yorker, acaba de editar un volumen con este material inédito bajo el título de Edgar Allan Poe & the Juke-Box: Uncollected Poems, Drafts, and Fragments (Farrar, Straus and Giroux, Nueva York 2006). Quinn tuvo acceso a unas 3500 páginas de manuscritos y a libretas de apuntes de Bishop. El resultado es un libro excepcional en el que se puede observar el proceso mismo de construcción de sus poemas, las diferentes ideas y notas que los motivaron, y los diferentes borradores y versiones que los apoyaron. Irónicamente, todo el esfuerzo de estos poemas descartados fue, para Bishop, inútil: nunca lograron alcanzar la prolijidad que ella les demandaba. Lectores posteriores de estos intentos han sido más benévolos.

Lo que sigue son cuatro versiones del poema que da título a la esta colección, y el poema mismo, del que Quinn dice que es "biográficamente significativo", pues apunta a la considerable angustia que ella estaba sintiendo antes de su mudanza al Brasil en 1951. Los versos de la parte superior, "blue as gas / blue as the pupil / of a blind man´s eye" evocan al narrador de "El corazón delator" de Poe, en la descripción de su vecino ciego, "Tiene el ojo de un buitre -un pálido ojo azul, cubierto por una película. Cada vez que lo posaba sobre mí la sangre se me helaba."