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MÁS ALLÁ DEL COMPLEJO PIGMALIÓNICO: REFLEXIONES SOBRE EL TEMOR A LA vitalidad y la mirada del cine1 / Víctor J. Krebs
Dedicado a Tere y Eduardo
En virtud de esta inconsciencia, precisamente en virtud de este olvido, adquiere el hombre el sentimiento de la verdad.
Friedrich Nietzsche
I. APOLO
I.1 Preludio
La pregunta que anima esta reflexión es sobre la contribución que puede hacer el cine -en la singularidad de su medio- para transformar la conciencia de nuestra época. Quiero enmarcar esta pregunta imaginalmente en la tensión entre los dos arquetipos de Hermes y Apolo porque me parece que podemos entender los problemas de nuestro tiempo como consecuencia del predominio que ha ejercido, casi exclusivamente, la mentalidad apolínea en la cultura occidental por más de dos mil quinientos años.
Apolo, como sabemos, es el dios de la luz y la verdad racional. Su ámbito es el del ser inmutable, la pureza y la perfección. Hermes, por el contrario, es el dios de la ambivalencia y la oscuridad de la vivencia.
Su ámbito es el del devenir como principio de movimiento y transformación. Si para Apolo el objetivo es la verdad, para Hermes es más importante la vitalidad; y si desde Apolo buscamos el conocimiento racional, con Hermes nos mantenemos atentos a la conexión psíquica. Quiero afirmar que la tensión entre estos dos arquetipos ha definido a nuestra tradición desde que empezamos a pensar filosóficamente con Sócrates y Platón. A lo largo de la historia ha habido momentos en que la hegemonía Apolínea se ha visto interpelada por movimientos de signo o carácter Hermético motivados por la estrechez en la concepción predominante de la vida humana, su subordinación a un solo patrón de sentido limitado y limitante, y la represión u olvido de la dimensión psíquica y estética de la experiencia en favor de un énfasis exclusivamente epistemológico o cognitivo. Pero estas apariciones de Hermes en la historia han tenido en general poca duración, y eventualmente han sido eclipsadas nuevamente por la reafirmación del racionalismo apolíneo. Nuestra época -ya en las postrimerías de la modernidad, donde el dominio apolíneo ha alcanzado su máximo auge- es un nuevo momento de confrontación en que, otra vez frente a la estrechez de esa visión, vuelve a emerger vigorosamente la mirada hermética, exigiendo una transformación en nuestra conciencia cultural. Nuestro propósito aquí es explorar el lugar que tiene en ese fenómeno el medio del cine y la contribución que puede hacer en el cambio en nuestro modo de conocer y de aproximarnos al mundo que se vuelve a proponer en nuestra época.
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