hueso húmero 51
  ANÍBAL QUIJANO / Reabrir cuestiones que parecían resueltas. Una conversación con Aníbal Quijano
MIRKO LAUER / Poemas
ANTONIO JOSÉ PONTE / De este lado del muro
VICTORIA GUERRERO / Poemas
ANDRÉS POSADA / La proyección de la nueva música en América Latina: globalización y periferia
MÓNICA BELEVAN / Poema
FRANCESCA DENEGRI / Testimonio y subalternidad en India y en América Latina
GRACE PALEY / Adiós y buena suerte
ALICIA DEL ÁGUILA / Poemas
CAROLINA ORTIZ FERNÁNDEZ / Poesía "indígena" contemporánea y gestión cultural

En la Masmédula
JORGE CARRIÓN / La tradición nómada: ¿silenciada?
JULIO ORTEGA / Bitácora
PABLO QUINTANILLA / La movida filosófica en Latinoamérica y el Perú
ANTONIO JOSÉ PONTE / La viga maestra, el Tiempo
ROLAND BARTHES / La utopía
MARLON MENDOZA / Menos power, menos point: el Power Point
CARTAS DE VANGUARDISTAS A NICANOR DE LA FUENTE


Libros
JOSÉ IGNACIO LÓPEZ SORIA / De poetas y filósofos. A propósito de un poemario (Mazzotti) y un filosofario (Rizo-Patrón)
FIDEL TUBINO / Sobre Adiós a Mariátegui
ALBERTO VERGARA PANIAGUA / El movimiento indigenista en América Latina
CARLOS LÓPEZ DEGREGORI / Permitan hablar al viento: Hacia el final de Pablo Guevara
ALBERTO VALDIVIA BASELLI / ¿Es la muerte, acaso, una palabra?





BLANCA VARELA: EL ANCHO DELTA DE EL FALSO TECLADO / Olga Muñoz Carrasco

El falso teclado (2001)1 constituye, hasta ahora al menos, la última colección de poemas de la peruana Blanca Varela. A la espera de una posible siguiente entrega, hemos de considerar este poemario como la desembocadura de su obra. Como sucede con los grandes ríos, el recorrido turbulento se abre por fin en un anchísimo delta.
La obra de Varela dibuja en su desplazamiento la forma de una espiral: se recorren obsesivamente los mismos lugares y éstos van enriqueciéndose con cada tránsito. A estas alturas de su trayectoria la repetición de un paraje incluye todas las miradas anteriores, en un proceso de acumulación que llega incluso a dificultar la interpretación. En este sentido la poesía de Varela se asemeja a la frondosidad propia de la selva: si se avanza por ella sin detener la mirada los contornos aparecen nítidos. Pero si por un momento se fija la mirada podrá comprobarse que cada elemento está conectado a tantos otros que resulta imposible aislarlo, imposible parcelar un territorio que se extiende anudándose con todo a su alrededor. De ahí que la siguiente aproximación a El falso teclado incluya numerosas referencias a poemarios anteriores.

1. UNA ETERNIDAD SOLO APARENTE

El falso teclado constituye, junto con Concierto animal (1999), la etapa final en la producción de Varela. Uno de los elementos que remiten a su penúltimo poemario es la mirada evaluadora sobre el pasado. El paso del tiempo, una vez más, es condensado en el ejercicio de la memoria. El recuerdo, la luz, la materialidad de los objetos son ngredientes conocidos de su creación, pero nuevas formulaciones parecen verter un poco más de desamparo sobre la voz. Como sucede casi siempre en sus poemarios, el primer texto resulta fundamental para entender después el desarrollo de toda la colección. Éstos son sus versos iniciales:

es fría la luz de la memoria
lo apenas entrevisto brilla con insistencia
gira buscando el casco de botella
o el charco de lluvia (2001: 249)