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POEMAS / Mónica Belevan
DOS ELEGÍAS HEBRAICAS
I
Dicen que siendo presentada Salomé
Con la cabeza del Bautista, ésta se llevó
La mano al vientre y -cubriéndose el ombligo,
Aquel tornillo hereditario de la herrumbre y el error humano- declaró
Que Juan le parecía (nadie sabe bien porqué)
Menos impresionante y más profano que antes.
II
´´-Cuán fiero, y en efecto, cuán afecto a mí
Fue Holofernes-´´, quien, a la usanza de sus siervos,
Habría abrevado, dócil e inocentemente
Entre las piernas fuertes (demasiado fuertes)
De Judit.
TÁNTALO Y ESFINGE
De la soberanía de lo bello
No se ha dicho nada que sacuda
Al físico de esfinge, imperfecto (a la vez que imperfectible),
De cierta odalisca de Ingres,
Y del superávit de dos vértebras que exige
La estructura del deseo para
Dar con una provisoria solución a la mirada.
QUINCAS BORBA
I do not commiserate, I congratulate you
Walt Whitman
Humanitas, Rubião, faculta
Que mi perro corresponda a mi persona.
La homonimia tiene patas cortas, manchas,
Un hexágono incisivo por aserradero
A la altura (y a lo largo) de la boca,
Dos caninos y una borla, raída,
Al borde del abismo vertebrado y vertedero de la cola.
Quincas reconoce a Quincas
En la seña de los nombres y los rastros dactilares de la orina
Quincas reconoce a Quincas
En la calidad retráctil de la lengua,
En las heces y el hedor puntual de la rutina.
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