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NOTAS NECESARIAMENTE RÁPIDAS / Mirko Lauer
Mario Montalbetti, Cinco segundos de horizonte,
Lima, Álbum del universo bacterial, 2005.
° Encuentro en este poemario una continuación de la legitimidad en la historia. ¿En qué consiste la exploración que desde su primer poemario hace Mario Montalbetti? ¿Dónde está? ¿Qué podría querer decir? Montalbetti alude permanentemente a la legitimidad de un discurso de la historia, a la historia como texto irónico. A diferencia de los años poetas de los 60-70, que aceptaban o rechazaban de plano el discurso de la historia, Montalbetti prefiere abordar sus problemas de consistencia, los agujeros de incongruencia en el tejido de lo histórico. A pesar de que varios de los poemas son confesionales, y de que lo confesional es uno de los tonos que sostienen el libro, Montalbetti tiene una manera de mantener la crítica de lo histórico en un carril paralelo al de los comentarios a su vida personal: solo la mirada, como una compasión, une los dos tejidos.
° Hay en Cinco segundos el ejercicio de búsqueda de una elocuencia terminal, en el sentido de una elocuencia sin contestación posible, que siempre es un espacio de desolación: después de ella no se debería poder decir nada. Con ello Montalbetti riza el rizo del proceso de la comunicación. Como lingüista ha postulado la inexistencia del lenguaje, radicalmente.2 El poeta en cambio no se resigna y avanza en una exploración de hasta dónde el lenguaje puede dar, i.e. hasta dónde puede seguir explicando luego de haber llegado a una situación límite. Como que el lenguaje nos empuja a formas del desconocimiento, mientras que la poesía de Montalbetti funciona como un método de conocimiento. Esta última es una idea del propio autor en los años 80.
° Pero mucho más allá de este juego entre lenguaje y poesía, historia y vida personal, lo que marca a la poesía de Montalbetti desde el inicio -en su poemario Perro negro-3 es la resistencia a la idea siempre presente de que la poesía pueda devorar los sentidos moliéndolos con los dientes de la retórica. Montalbetti resiste practicando la austeridad sensorial y el minimalismo de lo racional: el resultado es un discurso en el fondo monástico.
° Hay esta vez, y desde Llantos Elíseos, un orillamiento de la autodestrucción, más no su desaparición. Es el juego perverso del suicida.
° La dimensión reflexiva de estos poemas parece salida de un arsenal de la filosofía formalista (sofismas, silogismos, axiomas, etc.), pero en ningún momento deja de ser poética. Montalbetti le exige al verso, y al lector, que lo acompañe en un proceso de considerandos, conclusiones, double takes, que es transmisor de sentimiento, i.e. de conocimiento poético.
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