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POEMAS ABSOLUTAMENTE TRABAJADOS / Luis Fernando Chueca
Elio Vélez Marquina. Sansón ebanista.
Lima: PUCP, 2005
"Ivsta exseqviarvm", el primer poema de Sansón ebanista, está escrito íntegramente en latín; le sigue una sección cuyo título, "Ad Patrem", también es, obviamente, latino y está acompañado de una dedicatoria (o epígrafe, del propio autor) en esta misma lengua1 . No es poco frecuente, por supuesto, encontrar en poemarios de nuestra lírica contemporánea, algunos versos o fragmentos en lenguas distintas a la materna del autor; sin embargo, lo común es que estos sean citas o que correspondan a los idiomas más próximos, en tanto referencias, a nuestro canon poético actual: inglés, francés, italiano (o quechua, en alguna, aunque bastante menor medida). Alguien podría replicar, no obstante, que incluso el irreverente Luis Hernández usó el latín en su emblemático y fundacional poema a Ezra Pound; pero en ese texto, leemos también el famoso "Qué tal viejo, che' su madre", que le hace contundente contrapunto. Cabe preguntarse, pues, cuál es el significado del gesto textual de Vélez al usar, en la medida en que lo hace, el latín,
y qué caracteriza, a partir de esa pista, su poética; más oportuna incluso la pregunta, si recordamos que, en el marco de una polémica sobre la situación de la poesía peruana reciente, nuestro autor sostuvo que esta seguía siendo muy original y problemática y que "el verdadero mal de la poesía peruana contemporánea [son] sus lectores, no sus autores. El lector promedio, hoy en día, es bastante malo. Se dedica a leer literatura que no sobrepasa las cuatro décadas de antigüedad" (odumodneurtse! 4: 3).
¿Puede haber allí una clave?: o Vélez busca poner su cuota en la tarea de exigir más a los lectores o no se preocupa casi por tenerlos: le bastan aquellos que aprueben, en su libro, la valla del latín (o que decidan saltarla a pesar de lo que este anuncio significa) y se dispongan a seguir adentrándose en un universo cuyas siguientes dificultades tienen que ver con las posibilidades de su inscripción en el hoy creciente neobarroco peruano o, más preciso, en la línea cultista o aun culterana de esta corriente. A propósito, las palabras que Jorge Wiesse escribió sobre la primera entrega de Vélez, En el bosque (Lima, Serie de la Salamandra, PUCP, 2002), son válidas también para Sansón ebanista: "Está expresada mediante una lengua refinada y culta […] El cultismo como modo estilístico recorre toda la obra. Es posible reconocerlo en el plano sonoro o de la expresión, en el plano sintáctico, en el plano léxico y el en plano propiamente textual" ("Los enigmas del bosque". Ajos & zafiros 5: 248).
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