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FREUD Y LA VIENA DE FIN DE SIGLO / Max Hernández
El el intento de estas líneas es poner al trasluz una relación complicada que ha sido examinada por historiadores y por psicoanalistas. Implica ubicarse en un lugar que permita el acceso a ambas aproximaciones a la experiencia humana. Dirige su mirada a un pensador en los momentos iniciales de su creación, a un período específico y a una ciudad en particular. Es decir, a Freud en la Viena de fin de siglo.
Como puntualiza Raymond Carr, no fue sino hasta los años que median entre los finales del siglo XIX y el estallido de la primera Guerra Mundial en 1914 que la expresión "fin de siglo" -o fin-de-siècle- adquirió su especial significado. Fue por entonces que por doquier los europeos parecían dar "por sentado que un siglo que agoniza implica desencanto, languidez" y que, "a partir de aquel siglo agonizante el mundo iba a empezar de nuevo".
Es innegable que las ocurrencias históricas del fin de siglo vienés influyeron en el pensamiento del fundador del psicoanálisis. Algunos historiadores1 han postulado conexiones profundas, una suerte de ósmosis, entre las diversas producciones culturales que tuvieron a Viena como escenario. Otros2 sostienen que esto es arbitrario, como lo sería subrayar en extremo las conexiones entre los productos culturales, los avances científicos y las obras artísticas contemporáneas.
El psicoanálisis se propone como una disciplina científica. Lleva la impronta de todo producto cultural; por ende, está impregnado del ethos científico de la época. Sin embargo, está atravesado por una marcada tensión entre lo científico y lo hermenéutico3 que corresponde al objeto que había descubierto y al que orienta su investigación: lo inconsciente.
Ahora bien, podría decirse que en el fin de siglo se estaba produciendo una transformación del Zeitgeist, término alemán que significa "el espíritu del tiempo" y que guarda relación con las tesis de Hegel. Denota el clima intelectual y cultural de una época que puede extenderse a una o más generaciones. En la perspectiva hegeliana correspondía a los trazos dominantes en un momento dado de la progresión dialéctica de un grupo humano o de la humanidad.
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