hueso húmero 53
  PETER ELMORE Y GUSTAVO FAVERÓN PATRIAU / El realismo en la narrativa peruana.Una conversación
MAGDALENA CHOCANO / Poemas
ANÍBAL QUIJANO / Las paradojas de la colonial/modernidad eurocentrada
ROSSELLA DI PAOLO / Proveniencia
ALONSO TOLEDO Y MÓNICA BELEVAN / Vida, muerte y resurrección de la necrópolis
FERNANDO AMPUERO / Saltos mortales
MARIO MONTALBETTI / Labilidad de objeto, labilidad de fin y pulsión de langue. En defensa del poema como aberración significante
SUSANA REISZ / Montalbetti versus El Poema
DENISSE VEGA FARFÁN / Hipocampo
JOSÉ CARLOS HUAYHUACA / La invención de Marienbad
Mirko Lauer / Cocina checa. Seis estrofas sobre la desazón

En la Masmédula
FERNANDO IWASAKI CAUTI / El Aura de la Casa Fuentes. Las claves del horror en Inquieta compañía
JOSÉ IGNACIO PADILLA / Epílogo para Giulia-no
LUIS HERNÁN CASTAÑEDA / Los cuadernos de Cerro Azul, de Lauer
DIAMELA ELTIT / Julio Ortega; prácticas de agregación


Libros
JOSÉ IGNACIO PADILLA / Mujer-espada
PETER ELMORE / El viaje interior
GIOVANNA POLLAROLO / El cuaderno de Felicia
MIGUEL GIUSTI / Máscara de soledad
TERESA ARAUJO / La barca de la inquietud
VICTOR J. KREBS / El soñado bien, el mal presente





UNA LECTURA DE LA NARRATIVA DE ELEODORO VARGAS VICUÑA / Cynthia Vich

"Aquí donde para el mirar ya no hay lejos, sino la pura presencia gastándose en sí misma"

E. Vargas Vicuña

¿Por qué escribe? Le preguntaba, allá en los años 70, Abelardo Oquendo a Eleodoro Vargas Vicuña1 . "Ahora escribo porque necesito comprender la realidad profunda de lo humano; para ajustarme a este cuerpo del cual estoy por extraviarme". Esta respuesta encierra la clave principal del proyecto de escritura de este poco recordado autor cuya primera colección de cuentos, Ñahuín, (originalmente publicada en 1953) acaba de reeditar el Instituto Nacional de Cultura (Lima, 2005). Esta nueva invitación a la lectura de los cuentos de Vargas Vicuña nos brinda la oportunidad de preguntarnos -más de medio siglo después- por la especificidad de su proyecto creativo, por las condiciones (personales y de contexto) que lo marcaron, y por su capacidad de diálogo con el lector contemporáneo.

¿A qué se refiere la cita anterior? En primer lugar se trata de reconocer a la escritura como suplemento del cuerpo, como la expresión de la necesidad que tiene ese mismo cuerpo de crear una subjetividad consistente que le permita habitarse, "fijarse" en un espacio cómodo desde el cual poder existir. El proceso es claramente psicológico: se trata de recuperar una coherencia subjetiva que se encuentra bajo la amenaza de la dispersión, de la fuga.

El contexto inmediato del autor nos sirve para centrar este proceso. Vargas Vicuña no escribe desde los pueblos andinos que retrata, sino fuera de ellos. Como él mismo lo afirmara2 , su escritura es producto de sus distintos desplazamientos geográficos: Arequipa, La Paz, Lima. Este carácter de migrante es el elemento esencial en la constitución de su sujeto narrativo. Además, este elemento refiere al lector a un proceso que resultó determinante en la realidad social de los años cincuenta en el Perú: las masivas migraciones de campesinos y pobladores rurales a las principales ciudades del país, la transformación de éstos en trabajadores urbanos y la amenaza de su inevitable aculturación. Es en este fenómeno donde se podría ubicar la representatividad de la escritura de Vargas Vicuña. El mapa de la crítica literaria ha ubicado al autor dentro de la llamada "generación del cincuenta", reconocida por introducir al canon de la narrativa peruana las primeras reflexiones en torno a las masivas migraciones y al consecuente -y dislocado- crecimiento urbano. Pero a diferencia de narradores como Congrains, por ejemplo, la migración como tal no está presente en los cuentos de Vargas Vicuña al nivel de las anécdotas que estructuran sus historias. Lo que se retrata es más bien la dinámica vital mestiza y rural de un espacio (y un tiempo) previo al fenómeno de la migración, pero que se ve quebrado por la perspectiva de un sujeto ya desplazado de ese mundo.