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REPRESENTANDO LOS MIEDOS: EL RACISMO EN LOS DISCURSOS DEL XIX / Alicia del Águila
Marcel Velázquez, El sujeto esclavista y las rutas del racismo en el Perú (1775-1895).
Lima, UNMSM/ BCR editores, 2005.
El estudio del racismo es una de las materias pendientes en las ciencias sociales del país. Los vacíos sobre el tema descubren una suerte de "desconexión" entre el sentido común y los discursos académicos. Al mismo tiempo, dan cuenta de la dificultad teórica y metodológica para abordarlo. Las preguntas por "el indio" o "el negro" no necesariamente alcanzan a los componentes de las relaciones y discursos racistas, de modo similar que los trabajos sobre el sujeto "mujer" no necesariamente entablan, de modo automático, un análisis crítico de los sistemas de género. El libro de Marcel Velázquez es un esfuerzo por ahondar en esa ruta aún precaria.
El autor parte de una premisa histórica importante: siguiendo a Aníbal Quijano, recuerda que raza fue la categoría de clasificación social más determinante durante la colonia. Fue a partir de la conquista de América que se estableció a nivel global una jerarquía humana que colocó al "blanco" o europeo en lo más alto de la pirámide. La persistencia del racismo debe comprenderse desde su arraigo histórico, institucionalizado desde la colonia, pero también de manera más solapada, durante la republica. La percepción de que ser blanco era (es) "ser más" se convirtió a una "constatación" social, naturalizada como verdad. El análisis del discurso que lo justifica es estudiado por Velázquez, quien muestra el desarrollo ideológico del racismo, específicamente en la élite criolla del siglo XIX.
En una sociedad colonial no sólo compuesta por españoles e indígenas (en su pluralidad de etnias), sino también por esclavos negros traídos del África, la clasificación racial se hizo cada vez más compleja, asociándose con el avance de la colonia, a la apariencia y al color de piel, menos a aspectos culturales como la lengua.
Ahora bien, como señalan autores como Mörner, este concepto fue la diferencia sustancial respecto del criterio racial anglosajón. El orden racista de las colonias hispánicas, más basado en las apariencias que estrictamente en la "sangre", permitía, a través del mestizaje, cambios en la clasificación de los sujetos y sus descendientes. Como señala Velázquez. "los afrodescendientes tuvieron que cargar con una nominación negativa que reforzaba su condición de subordinados, pero encontraron algunos mecanismos para enfrentarla, principalmente la exogamia matrimonial y la construcción de redes sociales interétnicas" (p. 76).
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