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YUYACHKANI: EL ARTE DE LA PRESENCIA / Peter Elmore
Con 35 años de existencia, que celebra a través de una temporada retrospectiva, Yuyachkani, es el colectivo teatral peruano de más larga vida y mayor aliento. De agosto a diciembre del 2006, el grupo presenta en sendos meses los trabajos -en todos los casos, se trata de espectáculos teatrales; no en todos, de obras- estrenados durante el nuevo siglo: Antígona, Santiago, Vitrinas para un museo de la memoria y Sin título. A estos montajes recientes se une la reposición de Los músicos ambulantes, que es la obra más conocida y difundida del grupo.
Yuyachkani sigue vigente y presente muchos años después de la desaparición tanto del circuito cultural alternativo como de la corriente política -la "nueva izquierda"- en los cuales participó, con pasión, en las décadas del 70 y 80. No es que se haya extinguido del todo el llamado "teatro popular", pero es evidente que los términos del debate y de la práctica teatrales son muy distintos a los que prevalecían a mediados de los 80, cuando estaba en su apogeo el Movimiento de Teatro Independiente (su sigla, festiva y rebelde, era MOTIN) que agrupó a decenas de grupos peruanos. En la producción teatral se impuso el modelo del grupo -que suponía una comunidad políticamente comprometida y estéticamente radical- a la noción de compañía, que exige tanto una estructura empresarial como la adhesión a las obras de un canon culturalmente prestigioso o probadamente comercial. El ethos anticapitalista y el cuestionamiento al orden jerárquico (acaso de filiación más romántica que marxista, a pesar de lo que se solía creer) sirvieron de justificación y sustento, no siempre de manera explícita, a la opción por el teatro de grupo y por el método de la creación colectiva. Los márgenes eran amplios, y en ellos cabían con comodidad desde el Cuatrotablas de Oye hasta el Yuyachkani de Puño de cobre. No solo la relación con Eugenio Barba y el Odin Theatret aproxima los tramos iniciales de ambos grupos. Una coincidencia mayor radica, precisamente, en la afirmación creativa de un modo de hacer teatro que privilegiaba la inserción en el momento histórico y la participación intensa de los actores en la elaboración del texto dramático. Aun así, las diferencias se dejaban notar ya desde temprano. En el caso de Yuyachkani, fue muy cercana la relación con los sindicatos, los barrios y las comunidades campesinas que estaban en el área de influencia de la izquierda radical y 'clasista' -ese adjetivo que, en el dialecto político de los años 70, servía para
deslindarse tanto de los pro-moscovitas como de los partidarios de las reformas emprendidas por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado.
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