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ANÍBAL QUIJANO / Reabrir cuestiones que parecían resueltas. Una conversación con Aníbal Quijano
Hueso húmero: ¿Cómo ves hoy tu antología Los mejores cuentos americanos que hiciste para la colección de libros de Juan Mejía Baca y P.L. Villanueva en 1957? ¿Cómo la recuerdas? ¿Sigues contento con ella? ¿La repetirías igual hoy?
Aníbal Quijano: Bueno, yo recuerdo esa antología de dos maneras. En una, era más gordita, tenía más cuentos, una nota introductoria a la antología y notículas para cada uno de los autores. Los editores, o mejor el editor, alegando problemas financieros, excluyó algunos cuentos, eliminó la Nota Introductoria y en cada cuento se mantuvo solamente la referencia a la fuente de donde era tomado. Y hasta el Índice fue suprimido. Imagínense, una antología sin Índice! Lo segundo que recuerdo es que allí dentro yo trataba de juntar dos líneas. Una que daba cuenta de lo que era, o comenzaba a ser, América Latina después de la IIa. Guerra Mundial. Luego, dentro de eso, algo en que la literatura se vinculaba a ciertas líneas de la historicidad específica de esa América Latina. De lo que recuerdo, de lo que quedó, a Horacio Quiroga no lo pude poner porque iba a salir aparte en otro volumen de la colección. Lo mismo en el caso de José María Arguedas. Creo que la repetiría parecida, sí.
HH: ¿Tienes una lista de un puñado de autores de estos tiempos equivalente a los que seleccionaste entonces? Nos referimos a autores de nivel equivalente. ¿Tiene sentido plantear la pregunta?
AQ: Me temo que no. Ya mis lecturas de literatura latinoamericana no son muy sistemáticas, y seguramente tengo una serie de baches. Cuando esa antología fue hecha yo estaba explorando el campo de manera activa. Ahora me dedico a explorar otros campos.
HH: Tu antología es un trabajo que precedió al boom de la narrativa por, digamos, unos cuantos minutos. Si recordamos bien, lo que tenía la antología en su momento fue una enorme densidad latinoamericana. ¿Te has vuelto a encontrar con textos de pareja densidad?
AQ: Sí, el boom vino muy poco después. Incluso, algunos de los más famosos de ese boom eran aún desconocidos cuando aparecieron en mi antología, como Cortázar y Roa Bastos. Y también sí, he vuelto a encontrarme con esa forma de densidad en un autor como Roberto Bolaño, por ejemplo. El asunto con este narrador, es que es irregular. Pero también es un universo, heterogéneo, irregular, pues. Por ejemplo en 2066, en su obra póstuma aparecida en el 2004, se empieza a entrar en un verdadero universo, como cuando uno entra en un bosque donde hay huellas y caminos que llevan a muchas partes, a ninguna, a finales ciegos. Por lo cual el reclamo que algunos le hacen sobre falta de sistematicidad, no llega a funcionar siempre. Pero hay en él una excepcional riqueza de laberintos y caminos. Creo que después del boom, Bolaño es lo realmente nuevo para mí. Además acabo de conseguir la reunión de sus poemas, y hay allí cosas realmente notables.
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