hueso húmero 51
  ANÍBAL QUIJANO / Reabrir cuestiones que parecían resueltas. Una conversación con Aníbal Quijano
MIRKO LAUER / Poemas
ANTONIO JOSÉ PONTE / De este lado del muro
VICTORIA GUERRERO / Poemas
ANDRÉS POSADA / La proyección de la nueva música en América Latina: globalización y periferia
MÓNICA BELEVAN / Poema
FRANCESCA DENEGRI / Testimonio y subalternidad en India y en América Latina
GRACE PALEY / Adiós y buena suerte
ALICIA DEL ÁGUILA / Poemas
CAROLINA ORTIZ FERNÁNDEZ / Poesía "indígena" contemporánea y gestión cultural

En la Masmédula
JORGE CARRIÓN / La tradición nómada: ¿silenciada?
JULIO ORTEGA / Bitácora
PABLO QUINTANILLA / La movida filosófica en Latinoamérica y el Perú
ANTONIO JOSÉ PONTE / La viga maestra, el Tiempo
ROLAND BARTHES / La utopía
MARLON MENDOZA / Menos power, menos point: el Power Point
CARTAS DE VANGUARDISTAS A NICANOR DE LA FUENTE


Libros
JOSÉ IGNACIO LÓPEZ SORIA / De poetas y filósofos. A propósito de un poemario (Mazzotti) y un filosofario (Rizo-Patrón)
FIDEL TUBINO / Sobre Adiós a Mariátegui
ALBERTO VERGARA PANIAGUA / El movimiento indigenista en América Latina
CARLOS LÓPEZ DEGREGORI / Permitan hablar al viento: Hacia el final de Pablo Guevara
ALBERTO VALDIVIA BASELLI / ¿Es la muerte, acaso, una palabra?





PABLO QUINTANILLA / La movida filosófica en Latinoamérica y el Perú

Hace solo cincuenta años hubiera sido impensable que un latinoamericano viajara a los Estados Unidos para estudiar filosofía, pues la actividad filosófica en ese país era muy limitada. Lo que había era interpretaciones de la filosofía europea de entonces, la influencia seminal de los inmigrantes europeos que viajaron huyendo de la Segunda Guerra Mundial, y alguna importante aunque no muy difundida influencia del movimiento pragmatista que surgió en Massachussets a fines del siglo XIX. Hoy Estados Unidos es uno de los centros de mayor fecundidad filosófica en todo el mundo. ¿Qué pasó? ¿Cómo se produjo eso?

Hace diez años hubiera sido considerado un error hacer un doctorado en filosofía en México, Bogotá, Buenos Aires o Lima, de estar uno en condiciones de irse a un país del primer mundo. Aunque eso sigue siendo básicamente cierto, lo es cada vez menos. ¿Por qué? ¿Qué está ocurriendo en estos países?

Ambos casos tienen historias y resultados muy distintos, pero hay aspectos de ellos que se entrelazan. En sus inicios como nación, Estados Unidos no se caracterizó por tener una actividad intelectual particularmente intensa, a diferencia de lo que por la misma época ocurría en los virreinatos de Nueva España, Perú y Río de la Plata; pero a mediados del siglo XX varios fenómenos coincidieron para que a fines del mismo siglo los departamentos de filosofía de las universidades estadounidenses estuvieran entre los mejores del mundo.

En primer lugar, las migraciones de académicos europeos, durante y después de la Segunda Gran Guerra, fortalecieron los estudios exegéticos, históricos y filológicos, así como las investigaciones en teoría política, y los trabajos técnicos en lógica y epistemología. El alemán Werner Jaeger fue, en Harvard, el asesor de la tesis doctoral de Donald Davidson sobre el diálogo platónico Filebo; el austriaco Rudolf Carnap fue el maestro de Quine en filosofía de la lógica y del lenguaje; y los académicos que huyeron de Europa en la era nazi fundaron en Nueva York la New School for Social Research; para solo mencionar unos pocos casos de una larga lista de notables intelectuales. Es posible decir que si bien la guerra interrumpió la actividad filosófica europea, esta se trasladó a los Estados Unidos. De hecho, la vida filosófica en Alemania, Austria y los países de Europa central todavía no se ha recuperado de la diáspora que significó el ascenso del nazismo al poder.