hueso húmero 53
  PETER ELMORE Y GUSTAVO FAVERÓN PATRIAU / El realismo en la narrativa peruana.Una conversación
MAGDALENA CHOCANO / Poemas
ANÍBAL QUIJANO / Las paradojas de la colonial/modernidad eurocentrada
ROSSELLA DI PAOLO / Proveniencia
ALONSO TOLEDO Y MÓNICA BELEVAN / Vida, muerte y resurrección de la necrópolis
FERNANDO AMPUERO / Saltos mortales
MARIO MONTALBETTI / Labilidad de objeto, labilidad de fin y pulsión de langue. En defensa del poema como aberración significante
SUSANA REISZ / Montalbetti versus El Poema
DENISSE VEGA FARFÁN / Hipocampo
JOSÉ CARLOS HUAYHUACA / La invención de Marienbad
Mirko Lauer / Cocina checa. Seis estrofas sobre la desazón

En la Masmédula
FERNANDO IWASAKI CAUTI / El Aura de la Casa Fuentes. Las claves del horror en Inquieta compañía
JOSÉ IGNACIO PADILLA / Epílogo para Giulia-no
LUIS HERNÁN CASTAÑEDA / Los cuadernos de Cerro Azul, de Lauer
DIAMELA ELTIT / Julio Ortega; prácticas de agregación


Libros
JOSÉ IGNACIO PADILLA / Mujer-espada
PETER ELMORE / El viaje interior
GIOVANNA POLLAROLO / El cuaderno de Felicia
MIGUEL GIUSTI / Máscara de soledad
TERESA ARAUJO / La barca de la inquietud
VICTOR J. KREBS / El soñado bien, el mal presente





Siete Paisajes Somatizados
Mario Montalbetti

1 Quives

Los vientos que no decepcionan, los que soplan solos, y llegan tarde; los que aparecen temprano, morados de frío, y los del retorno, envueltos en grasa y enardecidos. Pensamos que podían ser distintos: transparentes, con olor a tierra húmeda o a residuo maloliente de agua en un florero. No eran transparentes. Cristo es transparente. No eran ninguna forma de la transparencia. Y no olían a nada que hubiéramos olido antes. Eso ocurre con frecuencia cuando se embalsama un cadáver que aún anda fresco, dicen. Nos hicimos lentos a un lado y evitamos el vómito de un perro y sus habas. Así viajan los tesoros de la lengua, ocultos en pocas palabras y atrapados en sermones animales. Dentro del templo, un niño de rasgos angelicales cagaba en mármol sobre la pila bautismal. El niño era ajeno al viento, indiferente al cólera, indiferente al sismo; indispuesto.

2 Lerra Dura

Y si alguien se asoma y dice He venido por ti, improvisa... Eso también se ha vuelto común: quedarse dormido frente al televisor, despertarse gritando alguna leve obscenidad y escuchar la voz del lánguido detective que dice Fíjate más allá de las pistas... (Pero más allá de las pistas sólo hay una playa y un muro y un ruido.)

Las frases se detienen solas, esperan una ocasión mejor y regresan disfrazadas de animales enfermos durante noches calurosas. A veces caminamos algo que no es un camino y que no se mueve. Otras veces remamos sobre mares mal iluminados y a la deriva tomamos decisiones imprudentes. Hablar. Hablar hasta entrar en posesión de uno mismo. Y luego el tedio. El tedio de explicar-todo, nuevamente, otra vez; y entonces si has venido por mi, tal como yo, no habrás encontrado nada.